¿Qué pasa cuándo una persona extremadamente cariñosa, por avatares del destino, termina compartiendo cama con alguien de naturaleza báltica? Pues que estamos ante un problema real. O impone su voluntad, y fastidia sobremanera a su compañero de tálamo, o se queda en su rinconcito abandonado y con una gran sensación de frustración. Ni que decir tiene que ambas situaciones son bastantes incómodas y, a lo tonto, pueden ser desencadenantes de otros problemas más gordos en la pareja.Para evitar este tipo de situaciones, una empresa norteamericana ha creado la ‘Booty pillow’. Se trata de una almohada que reproduce la zona lumbar y el trasero de una mujer, con tanga incluido. Su creador reconoce que la inspiración le llegó de repente cuando un día, estando en la cama con su novia, ésta se tumbó de espaldas a leer y él apoyó su cabeza entre las nalgas y la parte baja de la espalda. Se le abrió el cielo. En un pis-pás creó un prototipo y lo lanzó al mercado. Cuestan unos 30 €, son de poliuretano y tienen muchos modelos de diferentes colores. Algunos, en plan leopardo, para noche de corte exótico.
Como la soledad o la falta de cariño en la cama va por barrios y sexos, también existen en el mercado unas almohadas que reproducen un torso masculino con un solo brazo que permiten a su usuario acurrucarse y sentirse protegido durante el sueño. Así, todo el mundo contento.Y en Japón... Bueno, pues en Japón para planchar la oreja prefieren otra zona corporal. Un poco más incómoda para la parte pasiva que representa, eso sí... Mejor tirar de almohada.

Fuente "El Mundo"