Vaginismo:
El vaginismo es una disfunción sexual relativamente común entre las chicas jóvenes, y sobre todo se da de forma primaria, es decir, que no suele aparecer como un fenómeno secundario a situaciones conflictivas o trastornos psicológicos, sino al inicio de la actividad sexual en pareja.
El diagnóstico de este trastorno se basará en la “aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura vaginal, lo cual interferirá el coito”. Será muy importante, también, descartar aspectos diversos que puedan simplemente dificultar la actividad de penetración, tales como la inexperiencia, el estrés, el nerviosismo de las primeras veces, enfermedades médicas... así como las molestias que se puedan experimentar cuando no aparece apetito sexual y/o no se desarrolla con normalidad la fase de excitación (durante la cual el órgano sexual de la mujer se prepara para el coito). En estos casos se procederá a tratar la problemática precursora: la falta de apetito sexual o los problemas en la fase de excitación (lubricación).
El tratamiento es de los más sencillos y efectivos que existen, y suele basarse en los estudios llevados a cabo por Masters y Johnson, así como en sus protocolos de actuación.
La primera fase consistirá en la exploración, por parte de la paciente, de sus genitales, con la ayuda de un espejo. Esta práctica puede realizarse tanto en solitario como en pareja. Suelen salir a la luz aspectos de rechazo y de miedo, que se deben tratar en consulta, por el sexólogo.
En segundo lugar, la paciente efectuará unos ejercicios con los músculos de la vagina, varias veces al día, y esto precederá el siguiente punto, consistente en introducir, gradualmente y según las indicaciones del terapeuta, un dedo propio, quizá el de la pareja y, muy convenientemente, artilugios de tipo erótico, como un vibrador (los hay de diferentes tamaños y texturas, incluso con diversas funciones). En esta fase la paciente contará con la ayuda de las cremas lubricantes que existen hoy en día en el mercado, para facilitar la introducción antes mencionada.
En última instancia, y si la paciente tiene pareja, se procederá a la práctica de contención vaginal, que consiste en realizar penetración, según unos parámetros específicos y sin movimiento, para gradualmente, acercarse a la penetración con movimientos. En esta fase también les serán de gran ayuda las cremas lubricantes.
Los resultados suelen ser muy exitosos, y desaparecen el miedo, las fobias y el rechazo que pudiera contribuir al trastorno llamado vaginismo.
