Nuevo artículo - Eyaculación precoz -




Una de las problemáticas que afecta a mayor número de hombres y que constituye quizá el mayor hándicap en la sexualidad masculina es la disfunción eyaculatoria. Existen dos tipos de problema bien diferenciados: la eyaculación retardada o ausente y la más popular, la eyaculación precoz. Ambas son patrones patológicos o no normales en la fase de orgasmo (momento en que se produce la eyaculación, en el hombre).

Ya sabemos la complejidad que entraña la distinción de normalidad-no normalidad, así que tendremos que tener en cuenta diversos factores, tales como la edad, situación del encuentro/s sexual/es en que se da el problema, novedad de la pareja (sí, sí, tiene relación), otros factores psicopatológicos del paciente, estado de la relación de pareja (si exitiera)... para diagnosticar una eyaculación precoz.

Se ha hablado mucho acerca de los problemas eyaculatorios, a nivel popular; incluso hay quien inventa chistes sobre el tema; pero quien lo padece sabe de la ansiedad y problemas relacionales que se derivan de esta disfunción, pues el hombre llega incluso a dudar de su capacidad para mantener relaciones sexuales satisfactorias (para él y para su pareja sexual). La eyaculación se considera precoz cuando, de forma persistente o recurrente, aparece en respuesta a una estimulación sexual mínima, antes, durante o poco después de la penetración, y antes de que la persona lo desee.

En primer lugar, el terapeuta sexual delimitará los matices o características de la disfunción: si se da sólo en determinadas situaciones o con una pareja sexual en concreto (situacional), si es en cualquier caso (general), si ha aparecido tras un período de respuesta sexual normal (adquirido) o siempre se ha dado (de toda la vida)... Es sabido que, en gran parte de las ocasiones, la aparición de este trastorno es debida a períodos de gran tensión y/o estrés, ante situaciones sexuales novedosas o con relaciones esporádicas, etc. Y se mantiene por el círculo vicioso que el propio paciente crea (de forma involuntaria, claro), pues al preocuparse del problema aumenta su ansiedad, y ésta es el peor enemigo de la eyaculación precoz, ya que cuanto más queremos controlar algo natural, más escapa de nuestro control.

El tratamiento, una vez se han delimitado las características y se han descartado problemas en las demás fases de la respuesta sexual, es bastante sencillo, pues se aplica la técnica de parada-arranque y/o la técnica de compresión, ambas normalmente llevadas a la práctica con la pareja, quien debería colaborar con su actitud (tranquilizadora) y creando un ambiente distendido (quizá desviando la atención hacia lencería erótica, velas o artículos relajantes...) a que el problema deje de presentarse.



Sònia Bernabeu Vila, terapeuta sexual y de pareja colaboradora de No es Pecado Colegiada nº 11728.