Artículo - "Los juguetes sexuales"




Todos (hombres y mujeres) respondemos a los elementos de la atmósfera que nos rodea.

Así, podemos contribuir favorablemente al transcurso de la actividad sexual añadiendo complementos al juego erótico, tales como velas, una iluminación tenue, e incluso el uso de mecanismos o productos para enriquecer cada experiencia sexual.
Algunos de los utensilios más conocidos en los círculos comerciales son los vibradores (con motor) y los consoladores, elementos de forma fálica que se utilizan generalmente para estimular el clítoris y realizar penetración (vaginal o incluso anal). Se suelen usar tanto de forma individual (en la automasturbación) como para jugar durante el acto con la pareja. Su uso está muy extendido.

Para los hombres, existen los masturbadores, cavidades en forma de boca o vagina,
pensadas para ejercer la penetración.

Si lo que se persigue es la estimulación del ano disponemos de las bolas anales,
pequeñas bolitas unidas entre sí que se introducen en el ano para ser desprendidas de él una a una durante el orgasmo. También se puede utilizar un estimulador anal, con forma fálica e incluso con motor. Estos son complementos usados mayoritariamente por las parejas homosexuales.

Las anillas (con o sin vibración) se colocarán en la base del pene y ayudarán a retrasar la eyaculación del mismo, para así disfrutar intensamente del juego sexual, quizá alargándolo en el tiempo, del mismo modo que pueden contribuir a la estimulación directa del clítoris durante la penetración.

También son muy conocidas las bolas chinas, que se colocan en la vagina, unidas entre sí por un cordón, para lubricar la zona y aumentar la irrigación sanguínea, mientras chocan entre ellas, con la consiguiente sensación de excitación continua.

Mención aparte merecen algunos utensilios como los arneses, que sujetan una
protuberancia parecida a un pene en erección, con lo cual se puede practicar la
penetración entre parejas de lesbianas, por ejemplo. Los extensores se colocan encima del pene para agrandar su tamaño y conseguir una textura diferente a la natural, que puede proporcionar sensaciones nuevas a la pareja durante la penetración.

Se pueden considerar también complementos eróticos los libros y películas de contenido sexual, la comida afrodisíaca, las cremas y lubricantes, ciertas prendas de ropa, etc. que cada pareja o persona use para su disfrute sexual, siempre y cuando (recordamos) sea una actividad que ambos miembros estén de acuerdo en llevar a cabo.



Sònia Bernabeu Vila, terapeuta sexual y de pareja. Colegiada nº 11728