Nuevo artículo de nuestra conductora sexual - Falocracia -


Falocracia
“El fármaco de moda, viagra, una “píldora milagrosa” que ofrece a los hombres una erección “por encargo”, refuerza la idea de que la erección es el principio y el fin de la sexualidad-la única forma que tiene un hombre de ser sexual- y la creencia de que la erección es mecánica y no tiene nada que ver, en realidad con las relaciones o las emociones”
Shere Hite; “El orgasmo femenino”
Existe una creencia que invade el inconsciente colectivo: Si no hay un pene bien erecto, no hay vida sexual. Y este prejuicio ha logrado que vivamos una sexualidad llena de miedo, tabúes y falsas expectativas. Es a esta crueldad a la que yo llamo “la dictadura del pene”, dictadura que es cruel con hombres y con mujeres
El cuerpo, tiene una inteligencia en cada parte, una cosa es la capacidad cognoscitiva del cerebro, a eso le podríamos llamar la inteligencia intelectual y otra es la capacidad de percibir y elaborar con cada célula del cuerpo, cada parte de nuestro cuerpo tiene mente propia y cuando estamos en contacto con nuestro cuerpo, lo sentimos, lo escuchamos, lo respetamos nuestra vida es más plena, más feliz, digamos entonces que esa es la inteligencia emocional. La medicina tradicional china (acupuntura, tai chi, feng shui, etc.) utiliza esta comprensión para lograr el equilibrio, menciona que las emociones (las llamadas positivas y negativas) son desarmonías del Qi (energía vital, prana); cada parte de nuestro cuerpo nos habla, nos indica algún malestar, algo que hay que cambiar, algo que nuestro corazón desea hacer, mejorar, potenciar o dejar de hacer; en la serie de artículos sobre la sangre menstrual mencionaba el spm (síndrome premestrual) y de cómo ese padecimiento nos habla claramente si nos permitimos sentir nuestro cuerpo. Cuando hablamos de “disfunciones sexuales masculinas” los datos estadísticos sobre las costumbres sexuales en España, publicado en 2006 arroja el dato de que en algún momento de su vida el 19% de los varones de entre 25 y 70 años tiene algún grado de disfunción eréctil, según datos del estudio EDEM, realizado por el Servicio de Urología del Hospital Carlos Haya de Málaga. Entonces, el pene masculino por necesidad tiene “inteligencia” y muchas veces dirá: -no deseo estar en esta situación, no tengo ganas, hoy no gracias, se acabó, no más, necesito espacio, necesito soledad, no quiero ser responsable de ti, no quiero ser responsable de nadie, estoy cansado, ya no te quiero, estoy enfermo- o puede decir muchas cosas más; ojalá y cada vez hombres y mujeres podamos asumirnos sin responsabilizar a los demás de nuestra felicidad y de nuestro placer, que cualquier hombre deje de sentir sobre si la responsabilidad de tener erecciones eternas y coitos interminables.
¿Por qué seguimos las mujeres comportándonos como si el promedio de duración de seis minutos de coito (datos del estudio arriba mencionado) fuese suficiente para provocar un orgasmo? ¿Por qué seguimos, hombres y mujeres; ignorando que la localización del clítoris no interviene la mayoría de las veces con la introducción del pene en la vagina? ¿Por qué seguimos llamando “preliminares” al acto de acariciarnos, excitarnos, besarnos? ¿Por qué tememos la presencia de juguetes sexual en nuestro repertorio amatorio? ¿Por qué es amenazante o competencia un dildo?
Si quitáramos toda la carga y responsabilidad al pobre pene, nos sorprendería la variedad, placer y diversión que están a nuestro alcance.
Ixchel Francodíaz
Conductora de Talleres de Sexualidad Consiente

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