Nuevo artículo - ¿Amor eterno?

“Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, me pongo a odiarte sordamente con la mitad del odio que guardo para mí”

Jaime Sabines, “Diario semanario y poemas en prosa”

Buda, cuando se iluminó, no habló de conciencia, ni de compasión, ni de dimensiones espirituales, ni siquiera de estadios de gozo y luces de colores. Lo primero que dijo al adquirir esa nueva conciencia fue: “que la vida es sufrimiento”. Eso es lo que en el budismo se llama “la primera noble verdad”, después dijo: que el sufrimiento es inherente a la condición humana.

Estamos vivos, y esa energía de vida en nuestro interior, nos hace crecer, vivir, amar, gozar, llorar, nos hace envejecer, morir... Genera un movimiento continuo en nuestra mente, cuerpo y emociones. Y ese cambio muchas veces genera insatisfacción o sufrimiento si no somos capaces de aceptarlo; como dijo Buda.

Si en nuestro fuero interno, creemos que todo tiene o puede ser de color de rosa, en cualquier faceta de la vida, y especialmente, en el amor o en nuestras relaciones sexuales, se genera un problema de falta de perspectiva.

En la vida, con el amor, todo es cambio continuo, ¿cuántas veces hemos deseado el orgasmo eterno o el amor eterno?, ¿Quién no quiere un amor perfecto, un amante perfecto, la vida perfecta ¿Es acaso posible?

Qué relación con nuestro sexo o con nuestro amor podría ser más sana, más coherente y en definitiva más madura, que la de la aceptación del continuo cambio.

Cambia el cuerpo, cambian las personas, cambian los lugares, cambian los tiempos, cambian las situaciones, si observamos atentamente todo es incesante permutación y movimiento

Es interesante, plantearnos estas preguntas, porque si no, la mente, peleará por lo ilusorio de la relación perfecta del éxtasis sin fin, sin tan siquiera habernos planteado, como sería esa relación perfecta, el sexo divino, y si es posible o una mera quimera.

Ixchel Francodíaz
Conductora de Talleres de Sexualidad Conciente

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